Los tres primeros temas son, quizás, lo mejor del disco. Las interpretaciones de "Los duendes del vino" (por Pocho Sosa), de "Cortando huellas" (por Armando Navarro) y de "Gato de las hileras" (por Oscar Puebla y Marcelo Pellegrini) llevan la mente a recorrer la alegría de los viñedos durante el tiempo feliz de la vendimia. También vale la pena destacar la chaya "Río del vino" (a cargo de Darío Flores y Los Algarrobeños) y el gato "El Regalón", interpretado de manera brillante en la guitarra por Sergio Santi.
Quizás lo más pobre sean las versiones de "Viento Sur" (por Los Herederos del Canto) y de "Veraneada" (a cargo de Claudio Brachetta). El problema no son las canciones, sino los estilos de los músicos: rompen con el esquema de folclore tradicional con el que se desarrolla el resto del disco y quedan descolgados en el conjunto. Más allá de esto, "Cantares Mendocinos" es una buena guía para conocer a los compositores y a los artistas que musicalizan la tierra que Baco habría elegido como lugar de residencia.